Si amar se siente como estar en guardia, no es amor: es supervivencia. Muchas relaciones
funcionan desde sistemas nerviosos activados, no desde la elección consciente.

El amor no solo se piensa ni se siente: se regula.

El sistema nervioso también ama (o se defiende)

En pareja, el sistema nervioso interpreta señales constantemente:

 El tono de voz

 El ritmo de respuesta

 La presencia o ausencia

 La coherencia emocional

Cuando estas señales son impredecibles, el cuerpo entra en alerta. Cuando son consistentes,
aparece la calma.

Amor no es adrenalina constante

Nos enseñaron a romantizar la intensidad, pero la intensidad sostenida suele ser señal de
desregulación:

 Hipervigilancia

 Ansiedad anticipatoria

 Dificultad para relajarse

El amor sano no necesita demostrar todo el tiempo. Se siente seguro incluso en silencio.

Prácticas que regulan el vínculo

 Pausar antes de responder en conflicto

 Validar emociones sin intentar corregir

 Contacto visual presente

 Reparación después del error

Regular no es evitar el conflicto, es atravesarlo sin perder la conexión.

Cierre reflexivo

El amor que sana no te mantiene alerta. Te devuelve al cuerpo, al presente y a la calma.


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