Muchas personas aman desde el rescate. No porque quieran controlar, sino porque
aprendieron que su valor estaba en ser necesarias.
Salvar se siente como amor, pero funciona como carga.
Señales de que estás salvando (y no amando):
Te haces cargo de emociones que no son tuyas
Justificas conductas que te lastiman
Te postergas esperando que el otro “reaccione”
Confundes lealtad con sacrificio
Salvar genera una dinámica desigual: uno carga, el otro se recuesta.
El costo emocional de salvar
Quien salva se agota, se vacía y se pierde. Quien es salvado no crece. Ambos quedan atrapados.
Desde la logoterapia, amar no es cargar con el destino del otro, sino respetar su libertad y su responsabilidad.
Qué es el amor adulto
Acompaña sin rescatar
Sostiene sin anular
Ama sin desaparecer
Cierre reflexivo
Amar no es cargar al otro. Es caminar a su lado… con ambos de pie.
