El síndrome del impostor: descubriendo la verdad detrás de la inseguridad


De acuerdo con el International Journal of Behavioral Science, más del 70% de las personas en todo el mundo han experimentado el síndrome del impostor en algún momento de sus vidas. Este fenómeno puede afectar tanto a nivel personal como profesional, generando dudas y ansiedad en quienes lo padecen. 

En este blog, te explicaremos qué es el síndrome del impostor y por qué se da, también analizaremos algunos consejos para superarlo y desarrollar una mayor confianza en ti mismo.

El síndrome del impostor es un fenómeno psicológico que afecta a personas exitosas, generando la sensación de no ser merecedoras de sus logros y haciéndolas sentir como un fraude o impostor. A pesar de contar con evidentes éxitos, persiste la sensación de no merecer el reconocimiento obtenido.

Quienes experimentan este síndrome tienden a atribuir sus logros a la suerte o factores externos, minimizando sus habilidades y capacidades. La constante búsqueda de validación externa y el miedo a ser descubiertos como impostores contribuyen a la ansiedad y la inseguridad.

Para abordar este fenómeno, es crucial primero identificar qué lo está provocando y comprender cabalmente sus causas más profundas. Si crees que puedes estar sufriendo de síndrome del impostor, pon atención a las siguientes causas:

La falta de reconocimiento propio y la subestimación de habilidades contribuyen al síndrome del impostor.

La sensibilidad a las críticas negativas, ignorando los elogios, alimenta la inseguridad y la duda sobre la valía.

La presión para cumplir con expectativas basadas en género puede generar sentimientos de no pertenencia y duda sobre la valía.

La ausencia de reconocimiento y validación durante la infancia puede sembrar las semillas del síndrome del impostor.

La tendencia a minimizar logros por miedo al fracaso o rechazo contribuye al fenómeno.

Reconoce que las críticas no definen tu valía y que el síndrome del impostor distorsiona la percepción de ti mismo. 

Desafía y cuestiona los estereotipos de género, reconociendo que la valía no está determinada por el género.

Cuestiona creencias negativas sobre ti mismo y reemplaza pensamientos destructivos con afirmaciones realistas.

Construye una confianza sólida y busca la validación interna en lugar de depender constantemente de la externa.

Reconoce y celebra cada logro, por pequeño que sea, para reforzar la confianza en ti mismo.

Internaliza y acepta los elogios en lugar de minimizarlos o rechazarlos.

Desarrolla constantemente tus habilidades para fortalecer tu confianza y reducir el poder del síndrome del impostor.

Enfrentar la sensación de ser un impostor es un proceso continuo que requiere introspección, autocompasión y apoyo de los demás. 

Al adoptar una mentalidad de crecimiento, cultivar relaciones de apoyo y practicar la autocompasión, podemos disminuir el impacto de esas dudas en nuestras vidas y alcanzar nuestro verdadero potencial.

El síndrome del impostor en el trabajo se manifiesta como una sensación de inseguridad relacionada con los logros y metas profesionales. Los profesionales que lo padecen se sienten no merecedores de su trabajo y temen ser descubiertos como fraudes.

Este fenómeno afecta a diversos profesionales, desde mujeres en roles de gran responsabilidad hasta aquellos con carreras de éxito. La presión constante y los pensamientos negativos perpetúan este síndrome, haciendo que persista y se intensifique con cada logro alcanzado.

  • Duda de uno mismo.
  • Atribución del éxito a factores externos.
  • Miedo de no ser lo suficientemente bueno.
  • Sabotaje inconsciente del propio éxito.
  • Exceso de trabajo y agotamiento.
  • Baja autoestima y miedo intenso al fracaso.
  1. Centrarse en hechos objetivos: evaluar logros de manera objetiva.
  2. Compartir sentimientos: abrirse sobre el síndrome del impostor con colegas.
  3. Buscar evidencia de logros: reconocer y documentar los éxitos.
  4. Replantear pensamientos negativos: cambiar perspectivas destructivas.
  5. Buscar apoyo y mentores: obtener retroalimentación constructiva.
  6. Aprender de compañeros de trabajo: valorar y aprender de experiencias ajenas.
  7. Anticipar el síndrome: ser proactivo para reducir sus efectos.
  8. Celebrar logros propios: reconocer y celebrar cada éxito alcanzado.

Enfrentar la sensación de ser un impostor es un proceso continuo que requiere introspección, autocompasión y apoyo de los demás. Al adoptar una mentalidad de crecimiento, cultivar relaciones de apoyo y practicar la autocompasión, podemos disminuir el impacto de esas dudas en nuestras vidas y alcanzar nuestro verdadero potencial”.

Concluimos destacando que, si bien no hay una cura mágica para eliminar por completo el síndrome del impostor, podemos gestionar estos sentimientos de manera proactiva

Reconocer sesgos y distorsiones cognitivas, unido a relaciones auténticas y el cultivo de la autoaceptación, nos permite avanzar en el crecimiento personal y profesional.

Recuerda, tu valía no está atada a pensamientos negativos. En momentos de presión, tómate un descanso, cuida de ti mismo y avanza hacia una vida más plena y auténtica.


Abordar el burnout con un liderazgo saludable: reconociendo, previniendo y enfrentando el agotamiento laboral


En la vorágine del entorno laboral actual, el burnout se ha convertido en un flagelo que afecta la salud mental y emocional de los trabajadores. Este estado crónico de agotamiento, causado por el estrés prolongado en el trabajo, se manifiesta a través de una serie de síntomas que van más allá del cansancio habitual, impactando tanto en lo físico como en lo emocional. Reconocer, comprender y abordar este fenómeno es crucial crear entornos laborales más saludables y sostenibles.

El burnout no se limita a la fatiga física, sino que también abarca el agotamiento emocional y mental. Sus síntomas incluyen cansancio extremo, desmotivación, irritabilidad, dificultad para concentrarse, sentimientos de ineptitud, distanciamiento emocional y manifestaciones físicas como dolores de cabeza o taquicardia.

Detectarlo, especialmente al liderar un equipo, demanda atención a cambios en el comportamiento, reducción del rendimiento, ausencias frecuentes, comunicación disminuida, expresiones de cansancio emocional y signos de aislamiento.

El burnout, o agotamiento profesional, es una respuesta al estrés laboral crónico que compromete tanto la salud mental como la física de los individuos. A menudo se manifiesta cuando las demandas del entorno laboral son tan abrumadoras que sobrepasan la capacidad de afrontamiento y los recursos del empleado. Esta sección explora las causas más comunes que contribuyen al desarrollo del burnout, proporcionando una visión más clara de cómo se origina y cómo puede ser prevenido o gestionado. 

La sobrecarga de tareas ocurre cuando las expectativas y responsabilidades laborales exceden lo que una persona puede manejar razonablemente. Este desequilibrio a menudo resulta en largas horas de trabajo, plazos ajustados y una sensación constante de estar abrumado. Esta presión continua puede llevar a un agotamiento emocional y físico, siendo un factor primordial en el desarrollo del burnout.

La falta de control se refiere a la limitada capacidad de un empleado para influir en decisiones importantes relacionadas con su trabajo, como su horario, asignaciones o carga laboral. Cuando los trabajadores sienten que no tienen voz ni voto en su ambiente laboral, pueden experimentar sentimientos de impotencia y frustración, lo cual contribuye significativamente al burnout.

Un entorno laboral que carece de apoyo, tanto a nivel emocional como profesional, puede ser un terreno fértil para el burnout. Esto incluye la falta de apoyo por parte de supervisores y colegas, así como recursos insuficientes para realizar el trabajo de manera efectiva. La ausencia de un sistema de soporte adecuado deja a los empleados lidiando solos con los desafíos, lo que aumenta su estrés y agotamiento.

Los entornos laborales que son hostiles, altamente competitivos o que tienen una comunicación deficiente, pueden contribuir al burnout. Estos ambientes crean estrés crónico y afectan la moral y la satisfacción laboral, llevando a los empleados a sentirse desconectados, poco valorados y emocionalmente drenados.

La incapacidad para establecer y mantener límites claros entre el trabajo y la vida personal es una causa significativa del burnout. En la era digital, donde la tecnología permite una conectividad constante, muchos trabajadores se encuentran trabajando fuera de horas, durante los fines de semana y en sus vacaciones, lo que impide una desconexión necesaria y una recuperación adecuada.

Si te encuentras experimentando síntomas de burnout, es importante tomar medidas activas para enfrentarlo y recuperarte. A continuación, se presentan estrategias clave:

  • Busca ayuda profesional especializada:
    • Consulta a un psicólogo o terapeuta especializado en estrés laboral y burnout.
    • Considera la posibilidad de un asesoramiento profesional para desarrollar estrategias de manejo del estrés.
  • Establece límites claros entre el trabajo y la vida personal:
    • Define horarios de trabajo específicos y respétalos.
    • Desconéctate de los correos electrónicos y las comunicaciones laborales fuera de las horas de trabajo.
  • Busca apoyo emocional:
    • Habla con familiares, amigos o colegas de confianza sobre tus sentimientos y experiencias.
    • Considera unirse a un grupo de apoyo para personas que experimentan burnout.
  • Fomenta el autocuidado:
    • Dedica tiempo a actividades que te relajen y te hagan feliz.
    • Prioriza tu salud física mediante una alimentación equilibrada, ejercicio regular y un sueño adecuado.
  • Mantén la comunicación abierta sobre tus desafíos y preocupaciones:
    • Comunica tus necesidades y preocupaciones a tus supervisores o recursos humanos.
    • Busca establecer un diálogo constructivo sobre posibles ajustes en tus tareas o responsabilidades laborales.
  • Considera hacer cambios en tu entorno laboral:
    • Evalúa la posibilidad de un cambio de rol, departamento o incluso de empleo si el entorno actual es una fuente continua de estrés.
    • Propone y aboga por mejoras en el entorno laboral, como políticas de bienestar o programas de reducción del estrés.
  • Practica técnicas de reducción del estrés:
    • Incorpora técnicas de relajación y mindfulness en tu rutina diaria.
    • Aprende y aplica técnicas de manejo del tiempo para reducir la sobrecarga de tareas.
  • Reevalúa y reajusta metas y expectativas personales:
    • Ajusta tus expectativas laborales para que sean más realistas y alcanzables.
    • Establece metas personales y profesionales claras que reflejen tus valores y prioridades.

Esta lista detallada ofrece un conjunto de herramientas prácticas y estrategias efectivas para abordar y superar el burnout. Implementar estos pasos puede ayudar a restablecer el equilibrio y promover el bienestar tanto en el ámbito laboral como personal.

El agotamiento laboral no solo es un problema individual, sino también organizacional. Los líderes desempeñan un papel fundamental en la prevención y gestión del burnout en sus equipos. Estrategias como promover el equilibrio entre trabajo y vida personal, fomentar el autocuidado, establecer expectativas realistas, ofrecer flexibilidad, reconocer logros y esfuerzos, y brindar oportunidades de desarrollo profesional pueden contribuir significativamente a la prevención y mitigación del agotamiento laboral. 

Adoptar un enfoque integral que combine cambios en la cultura laboral y el liderazgo es fundamental para crear entornos laborales más saludables y productivos.


Prevención del suicidio: un grito silencioso que necesita ser escuchado


La prevención del suicidio, y el suicidio en general, son temas de los que no se habla. Sin embargo, ambas son realidades que deben ser incluidas y miradas, voces que gritan fuerte para ser escuchadas.

prevención del suicidio

Este es un tema frecuentemente evitado, pero que demanda ser reconocido y enfrentado, especialmente en el contexto de la reciente pandemia, que ha exacerbado las crisis de salud mental a nivel global.

El suicidio es una verdad que ha existido por siglos y que, después de los eventos y restricciones vividas durante la pandemia, ha encontrado un espacio fértil en la sociedad para crecer de manera preocupante.

En este artículo, nos detenemos a revisar cuál es la definición de suicidio, cuál es la situación de este problema de salud pública en México, cuáles son sus posibles causas y terminas con una lista de acciones que pueden ayudar eficazmente a la prevención del suicidio. 

¿Qué es el suicidio?

El suicidio es una acción trágica y abrupta, donde el individuo busca terminar con su dolor y sufrimiento causando su propia muerte de forma intencional. Se percibe como un evento traumático e inesperado, que deja a los “supervivientes”, o familiares de la persona, lidiando con un sinfín de emociones y preguntas sin respuesta. La prevención del suicidio se torna vital, empezando por el entendimiento profundo de la situación y la intervención temprana en contextos que podrían desencadenar estas drásticas decisiones.

Globalmente, una persona decide terminar con su vida cada 40 segundos. En México, durante 2020, se registraron 7,786 suicidios, evidenciando un incremento en comparación con años anteriores, siendo predominantemente hombres y jóvenes entre 14 y 29 años los que tomaron esta drástica decisión. La prevención del suicidio se ha convertido en una cuestión imperante, requiriendo un enfoque multifacético y comprometido.

Una de las cosas que devino con la pandemia es que, tras ella, se ha empezado a hablar con más naturalidad de la salud mental y emocional. Esto ha ayudado a darle mayor visibilidad a los retos emocionales que niños y adolescentes pueden experimentar, y que son igual de importantes que los de los adultos. Sin duda alguna, la pandemia ha empeorado la salud mental de todos, sin excepción; pero es verdad que ha afectado especialmente a los grupos más vulnerables.

dos mujeres sentadas de perfil tomandose de las manos

En general el suicidio es multicausal, es decir, no existe un solo factor o circunstancia que lleve a una persona a atentar contra su vida. Sin embargo, puede existir un desencadenante final, una circunstancia que suele llevar a muchos supervivientes a pensar que esa ha sido la única causa y que podría haberse evitado. 

Aunque el suicidio es complejo y no se puede atribuir a una sola causa, hay varios factores que pueden influir en la vulnerabilidad de una persona hacia estos pensamientos y acciones. Algunos de estos incluyen:

El enfrentamiento a trastornos de salud mental, como la depresión o ansiedad, puede incrementar el riesgo de suicidio al agobiar a la persona con un peso emocional inmanejable.

Experiencias traumáticas, como el abuso o la pérdida de seres queridos, pueden desencadenar pensamientos y comportamientos suicidas.

La presión social, laboral o académica puede aumentar el estrés a niveles que, para algunas personas, resultan intolerables y desencadenan ideas suicidas.

La percepción de aislamiento y desesperanza puede llevar a una persona a sentir que el suicidio es su única salida.

Las dificultades en las relaciones personales pueden intensificar los sentimientos de tristeza y desesperación, impulsando a una persona hacia acciones drásticas.

La prevención del suicidio es una causa en la que todas las personas debemos involucrarnos. Desde la empatía y la acción consciente, podemos generar un impacto positivo, descubrir cómo mantener una actitud positiva y potencialmente salvar vidas. Las siguientes son 10 acciones que pueden marcar una diferencia y salvar vidas:

Fomentar en la comunidad, en escuelas y en lugares de trabajo, ambientes en los que hablar del suicidio y los sentimientos asociados sea seguro y aceptado.

Diseminar información y recursos sobre salud mental y prevención del suicidio entre la sociedad, a través de medios de comunicación, redes sociales o cualquier otra vía que ayude a difundir masivamente el mensaje.

Desarrollar grupos y comunidades que brinden soporte emocional y práctico, tanto a las personas que sufren de depresión o ansiedad, como a las familias de quienes han optado por el suicidio.

Proporcionar canales de comunicación con información sensible, actualizada y profesional, para aquellas personas que necesitan hablar o buscar ayuda.

Desarrollar e implementar programas de prevención en escuelas y lugares de trabajo, involucrando a la comunidad en la ideación y participación de estos programas.

Garantizar que haya accesibilidad a profesionales de la salud mental para todas las personas que puedan estar pasando por momentos de crisis que pudieran detonar una decisión drástica.

Trabajar activamente para desmantelar el estigma en torno a la salud mental y el suicidio a través de campañas de concientización.

Brindar apoyo especializado a quienes se identifique como personas en riesgo o con alguna tendencia hacia el suicidio.

Advocar por políticas que respalden la prevención e intervención temprana en casos de suicidio.

Ofrecer terapia de soporte a los “supervivientes” de un suicidio para navegar a través del duelo y la pérdida.

Si sientes que la vida te rebasa, que estás transitando por un túnel oscuro, “sin salida”, que la fuerza de vida ha perdido vigor e importancia en ti, que la pasión por crear, respirar, construir y confiar se ha nublado en tu alma, mente y cuerpo, no te olvides que tienes con quien contar.

En TuTerapia puedes explorar tus sentimientos y tienes acceso a un grupo de terapeutas especialistas que te tomarán de la mano y te acompañarán codo a codo, corazón a corazón, por este camino sinuoso y temporal. Tu dolor es válido, y estamos aquí para ayudarte a atravesarlo.


Te esperamos con el alma disponible y presente.

Acoso laboral o mobbing y la huella emocional que deja


7 de cada 10 mexicanos vive hoy en una situación de acoso laboral. Esta cifra alarmante no solo pone en evidencia una problemática laboral sino también un serio asunto de salud pública. El mobbing no solo afecta la productividad y el ambiente laboral, sino que también deja secuelas significativas en la salud mental de quienes lo experimentan.

En este artículo, exploramos a profundidad qué es el mobbing, sus tipos, señales, y cómo podemos prevenir y actuar ante esta lamentable situación

El mobbing es un tipo de acoso laboral que ocurre específicamente en el entorno de trabajo. Frecuentemente, los superiores o compañeros de trabajo ejecutan acciones cuyo objetivo es intimidar o degradar a una persona.

mujer sentada en escritorio con gesto de preocupación y hombre detrás señalándola por acoso laboral

El acoso laboral busca empeorar el clima laboral de la persona afectada, lo cual puede orillarla cuestionarse si su trabajo tiene sentido o, incluso, a abandonar la empresa. Este fenómeno, más allá de los actos evidentes de acoso, se manifiesta también en sutilezas que van minando la autoestima y confianza de la persona afectada, impactando negativamente su rendimiento y bienestar.

Tipos de acoso laboral

Existen varios tipos de acoso laboral, siendo el sexual, el psicológico y el discriminatorio los más comunes. Pueden ir desde un abuso de poder para degradar a la persona subordinada, o hasta manipular el ambiente para no dejar testigos del acoso. Entre los distintos tipos de mobbing se encuentran los siguientes:

Se caracteriza por avances o insinuaciones de índole sexual no deseadas que generan un ambiente hostil para la víctima.

Involucra acciones que buscan minar la salud mental del empleado, como humillaciones, ridiculizaciones o imposición de tareas degradantes.

Ocurre cuando un trabajador es objeto de burlas, exclusión o diferenciación basada en género, raza, orientación sexual, etc.

Enfocado en realizar acciones que busquen que el empleado renuncie voluntariamente, aplicando presiones o modificando sus condiciones laborales.

Se relaciona con actos malintencionados sin un motivo aparente, simplemente por el placer de hacer daño a la otra persona.

Señales del acoso laboral

Es crucial reconocer las señales del mobbing para poder actuar a tiempo y proteger tanto a la víctima como al ambiente laboral. Pon atención si tú o alguien de tu equipo está sufriendo de:

  • Cambios bruscos en el comportamiento.
  • Disminución notable en el rendimiento laboral.
  • Aislamiento social dentro del entorno laboral.
  • Muestras de estrés y ansiedad constantes.
  • Referencias frecuentes a injusticias en el trabajo.
  • Sentimientos de incompetencia
  • Quejas somáticas frecuentes
  • Evitación de reuniones o eventos sociales del trabajo
  • Baja autoestima
  • Retiro o desconexión durante las horas de trabajo
  • Llegadas tardes o ausencias frecuentes
  • Cambios en la apariencia personal
  • Reacciones emocionales extremas
  • Expresiones de sentirse atrapado o sin salida

¿Qué hacer si sufres acoso laboral?

Si sufres acoso laboral, antes que nada debes saber que no tienes por qué transitarlo en soledad. Además de pedir ayuda, estas acciones impedirán que te afecte a gran escala.

  • Habla con alguien de confianza sobre tu situación.
  • Documenta cada incidente de mobbing que experimentes.
  • Consulta con un profesional en salud mental.
  • Establece límites claros con la persona acosadora.
  • Reporta el acoso laboral ante el departamento correspondiente en tu trabajo.
  • Busca asesoría legal para conocer tus derechos.
  • Practica técnicas de manejo del estrés.
  • Busca apoyo en grupos de personas que hayan vivido situaciones similares.
  • Trabaja en fortalecer tu autoestima y confianza.
  • Considera cambiar de entorno laboral si el acoso persiste.

Este tipo de comportamientos puede dejar una huella profunda en el bienestar emocional de una persona. Los efectos del bullying laboral trascienden el entorno de trabajo, afectando la vida personal, social y familiar del individuo. Quienes sufren el mobbing también experimentan sus efectos negativos, los cuales se manifiestan en las siguientes afectaciones:

El constante acoso puede generar un estado de alerta persistente, desencadenando cuadros de ansiedad y depresión.

La víctima puede empezar a dudar de su valía y competencias laborales a causa del acoso constante.

El sentido y la motivación hacia las labores diarias pueden verse profundamente afectados.

La confianza en uno mismo y en los demás puede mermarse, afectando las relaciones interpersonales.

El estrés y la ansiedad constante pueden dificultar la concentración y el enfoque en las tareas.

El estrés y las preocupaciones pueden trasladarse a la noche, impidiendo un descanso adecuado.

La persona puede sentir que, sin importar lo que haga, está destinada al fracaso en su entorno laboral.

La prevención del acoso laboral comienza con la creación de un ambiente laboral seguro, donde los empleados se sientan valorados y respetados. Sabemos que el cambio no es de un día a otro, pero yendo hacia ti y trabajando en lo que tú puedes, te aseguramos que podrás ver mejoras en tu día a día. Fomentar una cultura organizacional basada en el respeto mutuo y la empatía es fundamental para prevenir casos de mobbing.

ilustracion de mujer trabajando con personas señalandola por acoso laboral
  • Trabaja en tu capacidad de alzar la voz.
  • Reconoce tus capacidades.
  • Aprende a descubrir tu propia forma de hacer las cosas.
  • Establece tus límites y defiéndelos.
  • Desarrolla tus dones y talentos.
  • Trabaja en tu autoestima para tener una mayor seguridad.
  • Desarrolla tu capacidad para hablar de lo que te gusta y lo que no.
  • Promueve un mayor acercamiento de diálogo con las personas.

Si necesitas hablar con alguien, recuerda que  nuestro equipo de terapeutas especializados están dispuestos a escucharte y apoyarte en cada paso del camino.

Si sientes que tu bienestar está en riesgo, estamos aquí para ayudarte a explorar lo que estás sintiendo y brindarte ayuda profesional inmediata.


¿Será que mi trabajo tiene sentido?

Es difícil responder a esta pregunta y encontrar el sentido del trabajo cuando muchas personas nos educamos y crecimos creyendo que el trabajo es un deber impuesto, algo necesario para nuestra subsistencia y la de quienes dependen de nosotros. Algo que hay que afrontar como se pueda, incluso a pesar de nuestros propios intereses y anhelos. 

Basta con observar un poco alrededor para ver el gran número de personas que, sin ninguna motivación laboral, caminan grises e inconformes hacia una rutina que cada vez pesa más. Una realidad que cargan cada día, literalmente la cargan porque incluso hasta encorvan su postura, sin cuestionarse pero sí quejándose. 

El panorama parece desolador. ¿Será, entonces, que puede ser de otra forma? Te invito a que profundicemos más en esta reflexión. En este artículo hablaremos sobre la satisfacción laboral, cómo identificar cuando la hemos perdido y te compartiremos tres caminos que te ayudarán a encontrar nuevamente el sentido del trabajo. 

mujer frente a computadora con gesto de confusión

¿Qué es la satisfacción laboral?

La satisfacción laboral es una pieza fundamental en la vida de cualquier profesional, ya que no solo influye en su productividad y eficiencia, sino también en el bienestar emocional y físico de la persona. Sentirse motivado en el ámbito laboral no solo potencia nuestra capacidad para enfrentar desafíos y alcanzar metas, sino que también nos brinda un sentido de propósito y pertenencia; nos ayuda a mantener una actitud positiva ante la vida. Este sentimiento de realización se traduce en una mayor dedicación, compromiso y pasión por lo que hacemos.

Sin embargo, es común que, con el tiempo, la rutina o la falta de nuevos desafíos nos hagan cuestionar nuestra motivación. Algunos signos de que hemos perdido esa chispa incluyen, entre otros, la falta de interés en las tareas diarias, el sentimiento persistente de insatisfacción o el deseo constante de cambio.

Para un momento y reflexiona acerca de si piensas en tu trabajo únicamente como:

  • Un castigo, con malestar y cansancio.
  • Un deber impuesto para subsistir.
  • Una carga pesada.
  • Piensas constantemente: “Es lo que me toca, no se cuestiona”.
  • Una invitación a la queja.
  • Una sensación de que la vida te vive a ti y tú no vives la vida.

Reconocer estos indicadores es esencial para tomar medidas y reencontrar el entusiasmo y propósito en nuestra vida laboral.

¿Qué puedo hacer si he perdido el sentido del trabajo?

Definitivamente nos estamos limitando a poder hacer algo más. ¿Qué puedo hacer con lo que me pasa? Con lo anterior no sugiero crear una vida alterna, ni vivir en el imaginario. De ninguna manera. Hay una realidad con la que convivimos y muchas veces nos condiciona, pero no nos determina, y es precisamente ahí donde encontramos nuestro propio poder.

Para encaminarnos de nuevo hacia el bienestar en el trabajo es necesario asumir una nueva actitud enfocada en la motivación y satisfacción laboral. Encontrar nuevos recursos para hacerle frente a la desmotivación, sin que mine nuestra dignidad, autoconcepto y autoestima. ¿Cómo lograrlo? Es en el cómo en donde podemos desplegar toda nuestra posibilidad de ser esa persona que queremos ser; este cómo implica nuestra actitud frente a lo que nos sucede. 

Mi recomendación para iniciar este camino del sentido del trabajo es darle la vuelta a la adversidad, el obstáculo y las limitaciones. Si enfrentamos los problemas desde la queja, lo más probable es que nos cerremos a nuevas oportunidades prácticas y también existenciales. En cambio, hay otras respuestas con las cuales sentiremos mucha más satisfacción y quizá, por qué no, más orgullo. Podremos convertir estas aflicciones en un logro personal, que necesariamente repercutirá en un mayor bienestar en el trabajo, propio y de los demás.

Tres caminos hacia el sendero del sentido del trabajo y la satisfacción laboral

Para recuperar el sentido del trabajo, te tienes a ti. Prácticamente es lo único que se requiere, saber que te tienes.

Entiendo que pueda sonar muy complicado e incluso confuso, pero estos tres caminos inequívocos te ayudarán a ir por el sendero de la satisfacción laboral:

1. Lo que yo le doy al mundo

Con esto me refiero a lo que tú aportas con tu quehacer profesional e incluso no profesional; porque no necesariamente debes tener un empleo para trabajar, independientemente de que sea o no remunerado. El trabajo es lo que haces o realizas para algo o alguien; aquí podemos incluir a las amas de casa que trabajan duro y que cuando les preguntan dicen: “No trabajo, me dedico al hogar”, ¡como si fuera poca cosa!

Es por lo que no debemos confundir empleo con trabajo, el empleo incluye el trabajo, pero hay quien trabaja sin tener empleo y en ese trabajo se donan al mundo, a alguien más, a una causa. En esto que yo doy al mundo hay un sentido, el sentido del servicio.

2. Lo que yo recibo del mundo

Al trabajar recibes de la empresa, de tus jefes, de tus compañeros de trabajo o de un sector específico, un reconocimiento y construyes parte de tu identidad. Desarrollas un sentido de pertenencia a un núcleo social más allá del familiar, a una estructura temporal (qué haces con tu tiempo), y, si es un trabajo pagado, recibes a cambio una remuneración económica que te sirve para subsistir. Recibes, además, la oportunidad de ejercer lo que sabes hacer y sentirte útil, entre otras muchas cosas y satisfacciones..

3. Mi actitud y mi motivación laboral

Finalmente, y muy importante es que a pesar de lo difícil que sea tu trabajo y todo lo que implica, siempre puedes asumir una actitud positiva frente a lo que puedes y a lo que no puedes cambiar. Saber que en última instancia puedes cambiar tu visión para ser y estar mejor, te ayudará a darle la vuelta a tu motivación laboral. Ofreciendo y ofreciéndote a ti tu mejor versión. Es por ello que creo fervientemente que debemos aprender a vivir nuestro trabajo, incluyendo el empleo, con sentido.

El sentido del trabajo está en ti

Entonces, ¿Será que tiene sentido el trabajo?, por supuesto. Tendrá el sentido que tú le quieras dar, depende de ti, de tus respuestas y de los valores que quieras potenciar en él.

Cuéntanos, ¿con qué te quedas tras leer este artículo?

La terapia, el arte del encuentro


“¿Y qué pasaría si tomo la decisión de ir a terapia? Si no soy YO, ¿quién?, si no es AHORA, ¿cuándo?”

Con esta idea, quiero comenzar por dar un contexto de lo que significa asistir a terapia, lo cual, a lo largo de los tiempos ha sido motivo de creencias, paradigmas y opiniones variadas.

Terapia significa: “el encuentro genuino, respetuoso y auténtico de dos mundos, dos almas, cada una con su historia, caminando juntos hacia un nuevo tiempo, un nuevo horizonte”. Ello implica coconstruir un espacio de un TÚ y de un YO: terapeuta-paciente. En este artículo veremos cómo la terapia puede ayudarnos en tiempos de incertidumbre, para emprender un viaje de autoconocimiento.

La experiencia terapéutica acompaña momentos vitales que conducen al camino del autoconocimiento. En tiempos donde es necesario redireccionar las velas de nuestro buque al diseñar un nuevo mapa de ruta, o cuando se aceitan las piezas del ser para develar una nueva faceta, un nuevo YO.

Somos seres SIENDO en el mundo, no estamos prefabricados; a lo largo de la vida nos vamos creando, nos vamos perfilando, vamos cambiando, modulando y enriqueciendo. Asistir a terapia nos da luz, nos regala una nueva mirada en estos movimientos existenciales.

A terapia no solo asisten “los locos”, “los conflictivos” o “los deprimidos”; a terapia asisten todas aquellas personas que desean transitar con calidad, con sentido, con significado y trascendencia esta gran aventura llamada vida.

Los actuales imperativos de la realidad nos han llevado a la búsqueda de nuevas formas de acompañamiento y encuentro. La digitalización ha representado una herramienta potente para continuar con este trabajo terapéutico sin perder la magia que envuelve el encuentro; por lo que, el equipo de tuterapia.com.mx se ha preocupado hasta el más mínimo detalle por brindar un espacio de intimidad, calidez y cercanía para todas las personas.

“Libre es aquel que sabe transformarse, y solo sabe transformarse quien es capaz de desprenderse y de seguir la próxima gran marcha hacia lo desconocido”

Bert Hellinger

Te esperamos con el corazón y los sentidos abiertos


¿Cómo mantener una actitud positiva ante la vida?


La actitud positiva ante la vida es la chispa que enciende el espíritu humano, permitiéndonos enfrentar cada día con esperanza y determinación. Es la brújula que guía nuestras acciones, transformando los obstáculos en oportunidades y las dificultades en lecciones valiosas. Es importante enfatizar que nuestra actitud es una respuesta elegida, y no una reacción impulsiva. Esto significa que apela a nuestra libertad, y pasa por el filtro de nuestra conciencia, la cual nos invita a buscar “lo más valioso” o “lo que tenga más sentido” dentro de una situación.

Si buscas ejemplos de actitud positiva, no tienes que mirar más allá de las historias cotidianas de personas que enfrentan desafíos con una sonrisa, que eligen ver el vaso medio lleno y que inspiran a otros a hacer lo mismo. Estas actitudes positivas no sólo iluminan su propio camino, sino que también sirven de faro para aquellos a su alrededor.

En este artículo, exploramos la esencia de tener una actitud positiva ante la vida, su importancia y los beneficios que aporta. Te ofreceremos estrategias prácticas para cultivar y mantener esta perspectiva. Además, descubrirás cómo esta mentalidad puede transformar tu vida diaria y te proporcionaremos ejemplos inspiradores. Concluimos con una reflexión sobre el impacto duradero que una actitud positiva puede tener en tu vida y te invitaremos a dar el próximo paso en tu viaje de autodescubrimiento y crecimiento.

Una actitud positiva ante la vida es la elección consciente de enfocarse en los aspectos positivos y las posibilidades de cualquier situación. Es una orientación mental que busca soluciones, aprende de los desafíos y se recupera rápidamente de los contratiempos.

Tener una actitud positiva es crucial porque influye en cómo enfrentamos los desafíos, cómo nos relacionamos con otros y cómo tomamos decisiones. Una perspectiva positiva puede mejorar nuestro bienestar, reducir el estrés y traernos resultados más favorables en la vida.

Adoptar una actitud positiva va más allá de simplemente ver el lado bueno de las cosas. Esta perspectiva transformadora tiene el poder de cambiar nuestra realidad diaria, impactando positivamente en diversos aspectos de nuestra existencia. A continuación, exploramos algunos de los beneficios tangibles e intangibles que esta mentalidad puede ofrecer.

La actitud positiva nos ayuda a recuperarnos rápidamente de adversidades y a ver obstáculos como oportunidades de crecimiento.

Cuando irradiamos positividad, atraemos a personas con vibraciones similares y fortalecemos los lazos con quienes nos rodean.

Una perspectiva positiva reduce el estrés, la ansiedad y previene la aparición de trastornos depresivos.

La actitud positiva está vinculada a una mejor salud cardiovascular, inmunidad fortalecida y mayor longevidad.

Sentirse positivo nos impulsa a actuar, establecer metas y alcanzarlas con mayor eficiencia.

Al enfrentar desafíos con una mentalidad positiva, nos volvemos más creativos y efectivos en encontrar soluciones.

La actitud positiva refuerza nuestra creencia en nuestras propias capacidades y valor intrínseco.

Con una mentalidad abierta y positiva, estamos más dispuestos a aprender de nuestras experiencias y adaptarnos al cambio.

Al enfocarnos en lo bueno, desarrollamos un sentido más profundo de gratitud por las pequeñas alegrías diarias.

Nuestra actitud positiva sirve como modelo para otros, inspirando a quienes nos rodean a adoptar una perspectiva similar.

Quizás no podemos elegir lo que nos sucede, pero sí podemos tomar una postura frente a ello y elegir lo que hacemos con ello.

A continuación te compartimos 5 tips que pueden ayudarte a mantener una actitud positiva ante la vida:

1. Comprender y aceptar que “la vida es”

La vida tiene sus altas y sus bajas, su luz y sus sombras, sus retos y obstáculos, así como todo lo que la hace bella y asombrosa. Todo esto es parte de nuestra experiencia humana en el mundo. Es importante revisar nuestras creencias y expectativas. Si aceptamos que la vida “es”, si aprendemos a ver lo que sí hay, lo que sí tenemos, entonces no nos tomará por sorpresa cuando las cosas se pongan difíciles.  

En lugar de gastar energía peleándonos por querer que las cosas sean diferentes, podemos invertirla en buscar sacar el mejor partido de cada situación. Además, cuando todo marche bien o estemos frente a algo majestuoso, se manifestará nuestra capacidad de asombro y seremos más agradecidos. 

2. Reconocer, validar y gestionar nuestras emociones para mantener una actitud positiva ante la vida

El abanico de emociones que experimentamos también es parte de la riqueza de nuestra experiencia humana.  No hay que calificarlas como “positivas” o “negativas”, sino como mensajeras importantes que nos arrojan información valiosa sobre nuestra persona. 

Tener una actitud positiva no quiere decir que siempre estemos contentos o vivamos con un “optimismo ciego”, es elegir qué hacemos con nuestras emociones. ¿Cómo las expresamos?  Por ejemplo: puedo transformar mi tristeza en un poema o en una oportunidad para acercarme a un amigo o un terapeuta, o explorar mi enojo y ver con quién y por qué me siento enojado (tal vez es conmigo mismo por “haberme fallado”), y elegir cómo lo expreso, en lugar de descargarlo en cada persona que se atraviese en mi camino. 

3. Pasar del “¿por qué a mí?” al “¿para qué a mí?”

Cuando nos preguntamos “¿por qué a mí?” muchas veces no tiene una respuesta clara y nos deja en una postura pasiva de víctimas de una situación. En cambio, el “¿para qué?” nos activa, se convierte en un desafío que nos moviliza y en una posible misión ante la cual podemos responder. Quizás la vida nos está invitando a aprender algo importante acerca o a adquirir experiencia de vida o sabiduría para poder transformarnos y después poner esto al servicio de otros.

4. Nutrirnos todos los días de aquello que nos parece valioso

Llámese ejercicio, una caminata por la naturaleza, meditación, nuestra música favorita mientras estamos en el tráfico, una lectura enriquecedora, reunirnos o hablar con “nuestras personas” significativas, reír, bailar, ser creativos, etc.  Todos estos son ejemplos de “antidepresivos naturales”. Podemos elegir el contenido que damos a nuestra vida, a nuestra mente, a nuestras horas, a nuestras conversaciones, a nuestro tiempo libre.

5. Utilizar nuestro sentido del humor

Este es un gran recurso que tenemos los seres humanos. Nos permite mirarnos a nosotros mismos o a la situación que estemos viviendo a distancia. Si podemos ridiculizarla, aunque sea por unos momentos, esto nos ayudará a ponerla en perspectiva y a disminuir su gravedad o aquello que nos parezca “catastrófico”. 

Adoptar una actitud positiva ante la vida es una elección que todos podemos hacer. Nos ayuda a enfrentar los desafíos con esperanza, a ver las oportunidades en lugar de los obstáculos y a vivir una vida más plena y significativa. 

Te invitamos a reflexionar sobre tu actitud actual y a considerar la posibilidad de adoptar una perspectiva más positiva. Si deseas obtener más información o herramientas para cultivar una actitud positiva, contáctanos para saber todo acerca de Tu Terapia, o explora nuestros recursos en línea.


Aprendiendo a ver lo que SÍ hay

¿Por qué pensamos que: cuando termine la carrera, cuando tenga pareja o hasta que pase x cosa, ¿ahora sí podré ser feliz?, ¿Qué nos ocurre que, teniendo mucho, seguimos sintiéndonos infelices?, ¿por qué casi siempre creemos que el pasto del vecino es más verde?

Esta “terca” tendencia a mirar lo que no tengo, lo que me falta, lo que no hay, nos lleva a alejarnos del día a día, del presente y peor aún de nosotros mismos, es decir, nos aleja de lo que, si somos, de lo que sí tenemos, de lo que sí hay y de lo que podemos llegar a ser con todas nuestras posibilidades…

Parece que existe un tipo de “maldición” en nuestra vida, en la que cuando alcanzamos ese “algo” que nos falta, o que creemos que nos falta, ese algo, se desvanece. Nos pasa lo que, a los niños con juguetes nuevos, los esperan ansiosos y deseosos, y ¡bum! en el menor tiempo pensado se aburren, los arrinconan y esperan ahora a que llegue lo más pronto posible la próxima ocasión para pedir algo nuevo, algo más.

Lo deseado parece desaparecer instantáneamente, y aparece en su lugar la necesidad de algo más, ese algo más que tarde o temprano se convierte en una trampa, la trampa del “faltante”, dando como resultado una sensación de carencia constante e insatisfacción, sensación en la que nos acomodamos, nos acostumbramos y volvemos un hábito de pensamiento un tanto retorcido que distorsiona nuestra realidad y que genera una especie de adrenalina adictiva por desear siempre un poco más.

Esa trampa del faltante aumenta enormemente las expectativas que tenemos de la vida, las ilusiones se convierten en cuentos de hadas y cuando la realidad llega, cuando nos alcanza, ese amor que tanto nos hizo soñar, ahora ya  de carne y hueso, parece muy lejano a lo que esperaba, ese trabajo que me iba a solucionar la vida, hoy a  diario, con horarios y compañeros aburridos parece más una prisión que una solución , esa casa en la cual no importaba lo que pasara jure que no iba a querer salir jamás de ella, hoy se empieza a llenar con deudas por pagar…y es así como la anhelada solución, el escenario faltante, el sueño por vivir, ya no parecen lo mismo, y las expectativas de solución, se convierten en frustración.


Es cierto que existe la predisposición por temperamento y carácter a ver lo positivo, lo que, si se tiene y también otra para ver la carencia, lo negativo, lo que no hay, es decir hay personas que desarrollan desde la infancia una filosofía de vida más saludable, que les ayuda a responder a los significados del momento de forma más asertiva y hay quienes debemos aprender una y otra vez a desarrollarla. La clave está en la palabra aprender

Es decir nuestra felicidad, nuestra plenitud, nuestra satisfacción, son áreas en las cuales somos absolutamente responsables, será entonces cuestión de aprender a elegir actitudes mucho más sanas, positivas, saludables y propositivas, que sustituyan a las anteriores y así entonces generar nuevos patrones de pensamiento que me acerquen mucho más a mi realidad, a mi hoy, a mi presente y sobre todo a mis posibilidades.

“Mi felicidad consiste en que sé apreciar lo que tengo y no desear con exceso lo que no tengo”

León Tolstoi

Y es que cuando disfrutamos lo que cada día nos ofrece, apreciamos lo que tenemos, gozamos lo que somos, el deseo, lo que nos falta, se transforma en potencia que nos mueve y dirige hacia adelante.  Seguiremos teniendo ganas de lo que nos gusta, seguiremos deseando, pero esas ganas y esos deseos, ya no nos llevaran a sufrir y a frustrarnos, sino que serán la fuerza que nos empuje a querer gozar la conquista de lo que nos falta y a amar lo que somos y lo que tenemos.

Tu tarea será retomar 1 actividad que abandonaste y probar por lo menos algo nuevo alrededor de ella, descubre qué es lo que hoy te da satisfacción de esa actividad abandonada y anótalo, igual anota que sientes al atreverte a probar algo nuevo, rompe con tu rutina, acuérdate que somos seres de hábitos y nuestro cerebro se acostumbra, se acomoda y muchas veces nos entrampa en la monotonía que nos aleja de la posibilidad.

Nos seguimos leyendo

Bárbara Barragán

5 beneficios de tomar terapia en línea


¿Alguna vez has pensado en cuáles son los beneficios de la terapia en línea y cómo es que puede ayudarte a vivir mejor? De esto es de lo que hablamos en este artículo; pero antes de entrar de lleno al tema, retrocedamos un poco. 

En el vertiginoso ritmo de la vida moderna, enfrentamos desafíos emocionales y mentales en nuestro camino hacia la realización personal y la felicidad. La ansiedad, la depresión, el estrés y otras cargas emocionales pueden afectarnos profundamente, interfiriendo con nuestro bienestar y nuestra capacidad para disfrutar plenamente de la vida. Afortunadamente, el mundo digital ha puesto a nuestra disposición una poderosa herramienta para enfrentar estos retos: la terapia en línea.

Este artículo está diseñado para sumergirnos en un viaje de descubrimiento, donde exploramos minuciosamente los beneficios de la terapia en línea y todos sus matices. Si estás buscando respuestas sobre cómo la terapia online puede mejorar tu vida y brindarte las herramientas necesarias para navegar los desafíos emocionales, estás en el lugar adecuado.

La terapia en línea, también conocida como terapia online o terapia virtual, es una modalidad de atención psicológica que ha cobrado gran relevancia en los últimos años. Consiste en recibir apoyo emocional y orientación terapéutica a través de la tecnología, generalmente mediante videoconferencias o plataformas especializadas. Aunque suene novedoso, la terapia en línea tiene raíces sólidas en la psicología tradicional y está respaldada por estudios que demuestran su eficacia.

Es natural preguntarse si la terapia psicológica en línea puede ser igual de efectiva que las sesiones presenciales. La respuesta es un rotundo ¡sí! Numerosos estudios han demostrado que la terapia en línea es igual de efectiva que la terapia cara a cara para tratar una amplia gama de problemas emocionales y psicológicos.

Los beneficios de la terapia en línea son numerosos y evidentes, lo que la convierte en una opción válida y accesible. En Tu Terapia vamos más allá de la terapia en línea para ofrecerte, a través de nuestros psicoterapeutas, un acompañamiento humano y cercano, que transformará tu proceso en una experiencia sanadora, enriquecedora y significativa.

Tu Terapia te ofrece mucho más que una terapia en línea; transformará tu proceso terapéutico en una experiencia sanadora, enriquecedora y significativa.

Estos son los 5 beneficios de tomar terapia en línea que encontrarás en este espacio:

1. Mayor comodidad

Para recibir terapia psicológica en línea lo único que necesitas es una conexión a Internet y así, desde la comodidad de tu espacio, tendrás acceso a toda una gama de recursos para favorecer tu bienestar más allá de las distancias, fronteras o restricciones físicas.

2. Experiencia personalizada

Puedes personalizar tu experiencia eligiendo entre una gran variedad de psicoterapeutas en línea y herramientas de acuerdo a tus necesidades únicas. Además, puedes programar tus sesiones en los horarios que mejor te acomoden. Lo que mereces, ¡hecho a tu medida!

3. Se adapta a tu estilo y ritmo de vida

Ya sea que estés buscando terapia individual o terapia de pareja en línea, el hecho de no tener que desplazarte a un consultorio “físico” te ahorrará tiempo y gastos de transporte. Esto también te permite prepararte mejor para cada sesión y tener un espacio especial para ti, o para ustedes, sin distracciones.

4. Genera un mayor compromiso contigo

No correrás el riesgo de interrumpir tu proceso si tienes que viajar, mudarte o incluso si estás pasando por alguna situación de salud que te impida salir de casa. Además, entre sesiones, puedes usar recursos (como un diario de introspección diaria) para dar continuidad a tu trabajo personal.    

5. Formas parte de una comunidad de bienestar

En la comunidad #tuterapia no sólo podrás aumentar tu autoconocimiento, sino también conocer a otras personas, aprender y conectar con ellas a través de podcasts, blogs, cursos y talleres, entre otras actividades y recursos. 

En resumen, la terapia en línea no solo es efectiva, sino que también ofrece una serie de beneficios que pueden transformar tu vida. La comodidad, personalización, flexibilidad, compromiso y la comunidad de apoyo hacen que esta modalidad sea una opción valiosa para tu bienestar emocional. 

¿Ya te decidiste a dar el primer paso hacia una vida emocionalmente más saludable y equilibrada? No esperes más, programa tu primera sesión de terapia en línea hoy mismo.

¡Estamos aquí para ayudarte a alcanzar tu máximo potencial!